Formación Permanente a Coros

Coordinadora: Leticia Gutiérrez – laica

Equipo de trabajo de Formación a Coros y a Salmistas.

Objetivo General:
Ofrecer formación litúrgica, musical y espiritual a los ministerios de canto y música, para que realicen de forma apropiada su participación en la Celebración Eucarística católica.

  • Objetivo Especifico 1: Que los participantes aprendan el profundo sentido Espiritual del servicio dentro de la Celebración Eucarística. 
  • Objetivo Especifico 2: Que los participantes aprendan el uso del calendario litúrgico para poder adecuar el servicio de canto y música a los tiempos litúrgicos dentro de la Celebración eucarística. 
  • Objetivo Especifico 3: Que los participantes aprendan el uso y manejo del Misal Romano en el rubro especifico de la música dentro de la liturgia, de tal forma que aprendan a adecuar el servicio de canto y música dependiendo del tipo de Celebración de la Sagrada Eucaristía, a saber: solemne, concelebración, fiesta patronal, liturgia de la palabra, dominical.

Destinatarios:
Miembros de los coros y Ministerios de Canto y música litúrgica: cantores, organistas, directores de coros y otros ministros que deseen fortalecer su formación musical-litúrgica.

Justificación:

Durante mucho tiempo en nuestra Diócesis se carecía de una formación formal para los integrantes de los diferentes coros parroquiales, de tal manera que quienes prestaban el servicio de canto y música en la Celebración de la Sagrada Eucaristía, lo hacían con mucho corazón y amor, pero como Dios les daba a entender. A través de los años que tiene la diócesis surgieron varias iniciativas de diferentes sacerdotes, movimientos eclesiales, y de personas de buena voluntad, pero ninguno lograba consolidarse, hasta que surge la Escuela Diocesana de Canto Litúrgico en donde se le empieza a dar formación a todos aquellos miembros de los coros de la diocesis.

Recordando el discurso que el papa Francisco ofreció sobre la Música e Iglesia, donde señaló que después del Concilio Vaticano II se da mucha relevancia a la música litúrgica en la Iglesia, pues es un medio por el cual los fieles pueden tomar parte en la celebración de la Eucaristía. De esta manera, la acción litúrgica adquiere una forma más noble cuando se realiza con canto: cada uno de los ministros realiza su función propia y el pueblo participa en ella. La misión de la música santa es ayudar a los fieles a participar elevando los corazones y las mentes hacia Dios. Por esta razón, la música litúrgica es una de las partes centrales de la liturgia. ¿Cuál es la importancia de la formación litúrgica? Si Jesús está siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acción litúrgica, Él es el mediador entre Dios y los hombres, por eso, la Iglesia continúa esta tarea de Cristo en la liturgia. Por lo tanto, la Iglesia reconoce la importancia de la relación entre Dios y hombre en la liturgia. 

Según el Concilio Vaticano II “la liturgia, por cuyo medio se ejerce la obra de nuestra Redención, sobre todo en el divino sacrificio de la Eucaristía, contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida, y manifiesten a los demás, el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia”. Por eso la actitud de los fieles cuando participan en la liturgia y acuden a gestos, movimientos o cantos es fundamental en la celebración. Estas expresiones requieren de una formación litúrgica en la Iglesia. La participación litúrgica es mucho más que hacer cosas o hacerse presente en una celebración actuando. Los gestos externos no importan tanto como lo interno, lo que no se ve, lo que hace realmente Cristo por la acción del Espíritu. 

Los Padres Conciliares reconocían bien la dificultad de los fieles para participar en la liturgia, de la que ya no comprendían plenamente el lenguaje, las palabras y los signos. Por esta razón, el Concilio pide a los sacerdotes ayudan a los fieles a acercarse a la sagrada liturgia con recta disposición de ánimo, pongan su alma en consonancia con su voz y colaboren con la gracia divina, para no recibirla en vano. También les ayudar participar en la Eucaristía consciente, activa y fructuosamente. Por eso, los pastores de almas fomenten con diligencia y paciencia la educación litúrgica y la participación de los fieles, interna y externa, conforme a su edad, condición, género de vida y grado de cultura religiosa, cumpliendo así una de las funciones principales del fiel dispensador de los misterios de Dios y, en este punto, guíen a su rebaño no sólo de palabra, sino también con el ejemplo.

 

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